Al contrario de lo que todo el mundo pueda llegar a pensar, Oliver Twist es una historia feliz, porque tiene final feliz. En su encuentro hacia esa felicidad tratamos su vida como un cúmulo de aventuras diversas de planteamiento agradable para disfrutar de un musical donde las emociones que nos va provocando la música sea el hilo conductor básico del relato.
Al emprender este proyecto he sentido una gran agitación en mi interior. En un periodo de ochenta minutos tenía que contar la historia de Oliver dejando el protagonismo a un lenguaje musical, una estética de cuento sugerido y una elegancia escénica que me pedía contar lo realmente bonito de esta historia: la esperanza.
Decidí acometer el encargo liberándome de la gran carga que suponía contar la miseria y dureza que existía en la Inglaterra del siglo XIX. Me interesaba más extrapolar a la vista del espectador de hoy día las peripecias de un niño solo en el mundo. Ya sabía yo que la historia de un niño solo en el mundo no podía ser muy alegre, pero me interesaba el sentimiento de la persona. Poder mostrar un Oliver con sueños y esperanza más que vivir la dura realidad que le rodeaba.
Este es el principal objetivo de esta apuesta. Mostrar esa speranza y ganas de tener un futuro luchando continuamente por su sueño: la libertad y poder tener una familia.
Hoy día vemos con horror ver pasar delante de nuestros ojos miles de niños huérfanos o solos en un éxodo de refugiados sin fin al que ya se han acostumbrado el corazón de los hombres. No queremos contar la historia de uno cualquiera de ellos, sino de la esperanza que tienen depositada en sus sueños, de la creencia de que al final su situación se arregle.
Este Oliver Twist es un homenaje al sueño de cada uno de ellos, al sueño de cada una de esas personas que de momento aspiran a seguir luchando y no sucumbir.
Es una apuesta sencilla, “sin barroquismos ni ornamentos”. Es una apuesta “made in Spain”. Es una apuesta para soñar en que todos los problemas pueden tener solución. Es una apuesta para salir con una sonrisa del teatro.
El grupo de personas que se han unido para liderar este proyecto no podía ser mejor. Este grupo ha sido el mejor caldo de cultivo para que, aportando su experiencia y sensibilidad en las artes escénicas y su confianza en el grupo de trabajo, hiciera posible este proyecto alcanzando el peso que le hace ser un gran espectáculo.
Ahora ustedes deciden.....
¿Qué les parece si se sientan a ver Oliver Twist, el pequeño huérfano?